Los coches de carretera superan a los de carreras: por qué el Ford Mustang GTD está prohibido en las carreras

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Durante décadas, el mundo del automóvil funcionó según una jerarquía clara: los coches de carreras marcaban la pauta y los coches de carretera siempre eran una versión ligeramente diluida. Hoy, esa dinámica se está invirtiendo. Las máquinas modernas legales para circular como el Ford Mustang GTD y el Porsche 911 GT3 RS ya no están simplemente inspiradas en las carreras: a menudo superan el rendimiento de sus homólogos de pista.

Este cambio no se trata de fabricar automóviles más lentos; se trata de que la tecnología evoluciona tan rápidamente que los coches de carretera ahora se benefician de innovaciones restringidas en muchas series de carreras. El Mustang GTD ilustra esto perfectamente, logrando un tiempo de vuelta en Nürburgring de 6 minutos y 52,07 segundos, más rápido que algunos hipercoches. Si bien las condiciones de la pista son importantes, el hecho de que un Mustang pueda competir a este nivel resalta el cambio.

La ventaja ilegal: aerodinámica activa

La ventaja de rendimiento del GTD proviene de tecnologías prohibidas. Un ejemplo clave es su alerón trasero accionado hidráulicamente con un sistema de reducción de resistencia (DRS) similar al de la Fórmula 1. Este ala se ajusta dinámicamente para maximizar la carga aerodinámica en las curvas y minimizar la resistencia en las rectas, generando hasta 1,950 libras de carga. El Porsche 911 GT3 RS emplea un sistema similar.

Sin embargo, las regulaciones de la FIA GT3 exigen superficies aerodinámicas estáticas. Una vez que un automóvil ingresa a la pista, el ángulo de su ala debe permanecer fijo. Para ajustar la carga aerodinámica, los equipos deben hacer una parada en boxes y reconfigurar manualmente el ala. Esta regla existe por dos razones: controlar los costos (haciendo que la aerodinámica dinámica sea demasiado costosa para los equipos más pequeños) y para evitar problemas de “aire sucio”, donde la carga aerodinámica excesiva crea turbulencias peligrosas para los autos que vienen detrás.

Suspensión prohibida y potencia del motor

El GTD también cuenta con suspensión Adaptive Spool Valve, que baja el auto 40 milímetros en el modo Track, mejorando el efecto del suelo y la estabilidad. Esta suspensión activa está prohibida en muchas series de carreras, incluida GT3, por motivos de seguridad. La F1 prohibió sistemas similares en 1994 después de que los coches se volvieran peligrosamente inestables. La FIA lo considera una ayuda al conductor que socava la habilidad en carrera.

La potencia del motor es otra diferencia crítica. El V8 sobrealimentado de 5.2 litros del GTD genera más de 800 caballos de fuerza, mientras que el GT3 de carreras está restringido a aproximadamente 500 hp debido a las regulaciones de equilibrio de rendimiento (BoP). BoP garantiza carreras competitivas al nivelar el campo de juego: se utilizan restricciones de aire y ajustes de peso para evitar que un fabricante domine. Los coches de carretera, sin embargo, no tienen tales limitaciones.

¿Por qué se molestan los fabricantes?

Invertir en tecnología prohibida para los vehículos de carretera parece contradictorio, pero hay una estrategia clara detrás. Los fabricantes quieren que los clientes se sientan como pilotos de carreras sin los años de formación necesarios. La tecnología sobre el talento es un punto de venta. Además, los automóviles de carretera, con su peso añadido y comodidades como la amortiguación del sonido, necesitan todas las ventajas que puedan obtener.

Por último, la carrera por vuelta de Nürburgring es una poderosa herramienta de marketing. Los tiempos récord del Mustang GTD generan publicidad y refuerzan la imagen de rendimiento de la marca. En el mundo de los coches de calle no existen reglas.

El cambio hacia que los coches de carretera superen a los de carreras es inevitable. Los fabricantes seguirán superando los límites, incluso si eso significa crear máquinas cuyo uso es ilegal en el mismo deporte que las inspiró.