Toyota 4Runner: por qué este clásico sigue siendo deseable

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La Toyota 4Runner se ganó su reputación de confiabilidad robusta durante décadas, y la segunda generación (1990-1995) consolidó su lugar como una SUV práctica y duradera. Un listado de subasta reciente en Bring a Trailer destaca por qué estos modelos siguen siendo muy buscados: bajo kilometraje, buen estado y, fundamentalmente, falta de óxido.

El avance de la segunda generación

Las primeras 4Runner eran esencialmente camionetas con asientos traseros improvisados, pero la segunda generación perfeccionó la fórmula. Toyota encontró su punto óptimo: un vehículo construido para un uso intensivo que no se desmoronaba. Por eso los ejemplos conservados son raros; la mayoría fueron conducidas con fuerza y ​​guardadas mojadas. El SR5 de 1992 que figura en Bring a Trailer es una excepción.

¿Qué hace que esta 4Runner se destaque?

Esta 4Runner en particular cuenta con un motor V-6 de 3.0 litros (150 hp, 180 lb-pie) combinado con una transmisión automática de cuatro velocidades. No es un todoterreno de alto rendimiento, sino un caballo de batalla. La caja de transferencia de doble rango y la tracción en las cuatro ruedas lo hacen capaz en terrenos difíciles, rivalizando con los Land Rover en capacidad y superándolos en confiabilidad.

La historia del vehículo en Arizona es clave. A diferencia de las 4Runner expuestas a duros inviernos y carreteras saladas, esta ha escapado en gran medida del óxido. Con 71,000 millas, es un auto de colección utilizable, no un rey del garaje. El interior es puro Toyota de los años 90: duradero, simple y refrescantemente libre de sobrecarga de tecnología moderna.

Mantenimiento reciente y actualizaciones sutiles

El servicio reciente incluye el reemplazo de la correa de distribución, las juntas de culata, la bomba de agua y las correas de transmisión, lo que podría extender su vida útil por otras tres décadas. Las sutiles mejoras del mercado de accesorios, como llantas de aleación de 16 pulgadas y neumáticos Cooper gruesos, añaden un toque de estilo todoterreno sin comprometer su carácter original.

Por qué estas camionetas siguen siendo importantes

La 4Runner de segunda generación representa una era de simplicidad y durabilidad automotriz. Es un vehículo que priorizó la función sobre los lujos, ganándose seguidores devotos. El mercado lo reconoce: ejemplos bien mantenidos como este llaman la atención porque nos recuerdan que los autos pueden durar, e incluso prosperar, con un mínimo de complicaciones.

La subasta finaliza el 28 de enero, así que actúe rápido si quiere un pedazo de la historia del automóvil. Esta 4Runner no es sólo un vehículo; es un testimonio del compromiso duradero de Toyota de fabricar automóviles que funcionen.