Stellantis, la empresa matriz de marcas como Jeep, Ram y Chrysler, finalmente reconoció la frustración de los conductores que encuentran anuncios emergentes inesperados en las pantallas de información y entretenimiento de sus vehículos. Si bien el fabricante de automóviles insiste en que inicialmente se debieron a “fallos de software”, incidentes recientes (incluido un caso documentado de un anuncio de piezas de Mopar que apareció en una camioneta Ram) han obligado a una respuesta más directa.
El problema recurrente
Durante el año pasado, los informes han inundado las redes sociales y los foros automotrices que detallan la intrusión no deseada de anuncios en los vehículos de los conductores. A pesar de explicaciones anteriores que culpan a errores de backend, el escepticismo sigue siendo alto a medida que surgen nuevos ejemplos. La cuestión no es sólo irritante; plantea dudas sobre la distracción del conductor y la ética de monetizar las interfaces en el automóvil.
Posición oficial de Stellantis
La compañía ahora enmarca estas ventanas emergentes como parte de su función “Mensaje dentro del vehículo” (IVM), diseñada para brindar “información esencial”. Estos incluyen avisos de retirada del mercado, actualizaciones del estado del vehículo y recordatorios de suscripción. Stellantis afirma que el sistema está diseñado para no ser intrusivo: los mensajes aparecen sólo cuando el vehículo está parado y desaparecen mientras conduce o con un simple toque.
Sin embargo, el problema es que optar por no participar no es sencillo. No hay ninguna opción en pantalla para desactivar el contenido de marketing. En cambio, los conductores deben:
- Llame a atención al cliente al 1-800-777-3600 y solicite explícitamente “optar por no recibir mensajes en el vehículo”.
- Navegue al sitio web de su marca (por ejemplo, Connect.ramtrucks.com) y ajuste la configuración en Perfil > Configuración de mensajes > En el vehículo > Desactivar.
El panorama más amplio
Esta situación pone de relieve una tendencia creciente: los fabricantes de automóviles exploran nuevas fuentes de ingresos convirtiendo las interfaces de los vehículos en plataformas publicitarias. Si bien Stellantis enfatiza la elección del cliente, el engorroso proceso de exclusión sugiere lo contrario. Es una señal clara de que la publicidad en los automóviles llegó para quedarse, y es probable que los conductores la vean más a menos que tomen medidas deliberadas para bloquearla.
El problema central no son solo los anuncios en sí, sino la falta de control que los conductores tienen sobre la interfaz de su propio vehículo. Esto genera preocupaciones más amplias sobre la privacidad de los datos, la seguridad del conductor y el futuro de las experiencias de automóviles conectados. Por ahora, los clientes siguen a merced de la configuración de mensajes de Stellantis y su voluntad de mantener al mínimo las ventanas emergentes en el automóvil.























