Los concesionarios de automóviles se enfrentan a un aumento de estafas sofisticadas en las que los delincuentes roban vehículos de alto valor haciéndose pasar por transportistas legítimos. Durante años, los concesionarios han tenido una ventaja debido a su profundo conocimiento de la logística de vehículos, pero ese mismo acceso interno ahora se está utilizando como arma en su contra. Los robos, que a menudo involucran automóviles de seis cifras, resaltan brechas de seguridad críticas en los procesos de envío cada vez más complejos de la industria.
El problema creciente
Las estafas son cada vez más frecuentes a medida que los concesionarios realizan transacciones de mayor valor entre estados. Los acuerdos que involucran a corredores, subastas y múltiples partes crean oportunidades para la explotación. Lainey Sibble de Cox Automotive señala que cada “punto de transferencia” en el proceso presenta una oportunidad para que intervengan los delincuentes.
Un caso reciente involucró a Loeber Motors en Illinois, que compró un AMG G 63 por valor de 350.000 dólares en un concesionario de Texas. Cuando llegó el transportista legítimo, alguien más ya se había llevado el SUV, lo que provocó una demanda.
Cómo operan los estafadores
Estos robos no son aleatorios; están bien coordinados. Frank McKenna de Point Predictive explica que los estafadores utilizan phishing, sitios web clonados, listados de transporte falsos y credenciales robadas para hacerse pasar por empresas reales. Algunos monitorean listados públicos, interceptan envíos antes de que lleguen los transportistas legítimos y utilizan documentación convincente para cargar vehículos en remolques antes de desaparecer.
A veces, los delincuentes transfieren inmediatamente los coches robados a otro camión para borrar sus huellas. El proceso se basa en explotar las fallas de comunicación entre concesionarios, corredores y empresas de transporte.
Medidas de Prevención
La solución es sencilla: una verificación más estricta. Los concesionarios pueden verificar las licencias de conducir con los registros del transportista y comunicarse directamente con las empresas de transporte antes de entregar los vehículos.
Algunos están adoptando autenticación de dos factores, verificación con código QR y otras herramientas digitales para garantizar que las personas adecuadas recojan los automóviles. Saltarse estos pasos deja a los concesionarios vulnerables al robo.
El aumento de estas estafas subraya la necesidad de mejorar la debida diligencia en las transacciones de automóviles de lujo. Sin procesos de verificación sólidos, los concesionarios seguirán perdiendo vehículos (y dinero) a manos de redes criminales cada vez más sofisticadas.
