Stellantis, el conglomerado automovilístico detrás de marcas como Jeep y RAM, ha anunciado una pérdida sustancial de 21.000 millones de euros (35.000 millones de dólares australianos) en el segundo semestre de 2025, atribuida principalmente a las consecuencias financieras de su ambicioso pero finalmente infructuoso impulso en el mercado de vehículos eléctricos (EV) en Estados Unidos. El precio de las acciones de la compañía se desplomó un 24% tras el anuncio, cerrando a 7,28 dólares por acción desde los 9,54 dólares anteriores.
La escala de la amortización
La amortización masiva incluye 22.200 millones de euros (37.400 millones de dólares australianos) en costos relacionados con la reestructuración y reducción de la producción de vehículos eléctricos. Esto incluye indemnizaciones por despido para los empleados despedidos, la reducción de los planes de fabricación de baterías y revisiones a la baja de los volúmenes de ventas esperados para los modelos de vehículos eléctricos restantes.
Para aumentar la carga financiera, Stellantis ha asignado 5.400 millones de euros para cubrir una “provisión de garantía contractual”, reconociendo tanto el aumento de la inflación de los costes como una disminución en la calidad del producto que el nuevo equipo directivo está trabajando activamente para rectificar.
Suspensión de dividendos y reinicio de gestión
En respuesta a las pérdidas, Stellantis suspendió los pagos de dividendos para 2026. El director ejecutivo, Antonio Filosa, enmarcó la amortización como un “reinicio” necesario, enfatizando un enfoque renovado en las preferencias de los clientes sobre la rápida electrificación.
El director ejecutivo atribuyó directamente la pérdida a la sobreestimación de la velocidad de la transición energética, lo que creó una desconexión entre las ofertas de vehículos eléctricos de la empresa y la demanda real de los consumidores. También se citó como factor contribuyente la mala ejecución operativa bajo el liderazgo anterior.
De planes ambiciosos a una retirada estratégica
En 2021, el ex director ejecutivo Carlos Tavares presentó un programa de vehículos eléctricos de 30.000 millones de euros para las divisiones europea y americana de Stellantis. El plan de Estados Unidos se centró en el lanzamiento de potentes autos eléctricos, una camioneta Ram 1500 eléctrica y una ute eléctrica de tamaño mediano dentro de unos pocos años. Estaba previsto que Opel/Vauxhall eliminara progresivamente los motores de combustión interna por completo para 2028.
Sin embargo, tras la salida de Tavares en 2024 y el nombramiento de Filosa a mediados de 2025, la empresa cambió drásticamente de rumbo. La variante eléctrica de la Ram 1500 fue cancelada tras la reintroducción de los motores V8. Los híbridos enchufables (PHEV) de Jeep y Chrysler también se suspendieron debido a la caída de las ventas.
Tracción limitada para vehículos eléctricos en Norteamérica
Actualmente, la línea de vehículos eléctricos de Stellantis en Norteamérica se limita al Dodge Charger y al Jeep Wagoneer S, con el Jeep Recon en el horizonte. Las cifras de ventas de 2025 revelan una tracción mínima: solo se vendieron 6.701 unidades Wagoneer S en EE. UU. y solo 4.645 Dodge Chargers eléctricos. Por el contrario, Ford vendió 45.333 Mustang tradicionales con motor de combustión durante el mismo período.
Esta situación subraya el hecho de que, si bien Stellantis continúa ofreciendo vehículos eléctricos en Europa, su estrategia de vehículos eléctricos en América del Norte está experimentando una recalibración significativa para alinearse con las realidades más inmediatas del mercado. La compañía ahora se está concentrando en vehículos eléctricos de alcance extendido, incluida una nueva versión para la Ram 1500, pero el impacto financiero de la extralimitación inicial es sustancial.
La pérdida de Stellantis sirve como advertencia: las estrategias ambiciosas de electrificación deben basarse en un comportamiento realista del consumidor y una ejecución operativa efectiva para evitar costosos reveses.























