La evolución eléctrica de Porsche: de la Fórmula E a la tecnología lista para la carretera

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Durante más de siete décadas, los deportes de motor han funcionado como el campo de pruebas definitivo para la ingeniería automotriz. Lo que comienza como una búsqueda incesante de velocidad en la pista inevitablemente se filtra en los automóviles que los consumidores conducen todos los días. Ahora, ese principio se está aplicando agresivamente a los vehículos eléctricos (EV), con Porsche a la cabeza.

La profunda participación de la marca en la Fórmula E no se trata sólo de trofeos; se trata de un rápido desarrollo tecnológico. Desde que ingresó a la serie en 2019, Porsche ha conseguido múltiples campeonatos, aprovechando la competencia para perfeccionar la tecnología de vehículos eléctricos que beneficia directamente a sus autos de calle.

El poder de la regeneración: un gran avance en la recuperación energética

Uno de los avances más importantes de Porsche en la Fórmula E reside en la recuperación de energía. Los actuales coches de carreras Gen 3 pueden recuperar hasta 600 kilovatios de energía durante el frenado, más del doble de los 265 kilovatios iniciales del primer Taycan y superando los 240 kilovatios del último Macan EV.

Este sistema es tan eficiente que, en muchas vías, los frenos hidráulicos son casi completamente redundantes. Como explica el director del equipo Porsche de Fórmula E, Florian Modlinger: “Durante la conducción normal, sólo están activos los frenos hidráulicos del eje delantero… En el trasero, no hay disco de freno ni pinza de freno. Es sólo un freno de emergencia”.

Esto no es sólo una ventaja en las carreras; se traduce directamente en vehículos legales para circular. El próximo Cayenne Electric 2026 contará con la misma capacidad de frenado regenerativo de 600 kW, lo que permitirá una mayor recuperación de energía y un menor desgaste de los frenos convencionales. Modlinger señala: “Cuanto más recuperación tengas, más pequeñas podrás construir tus baterías con el mismo alcance”.

Equilibrio entre eficiencia y practicidad

Mientras que los autos de Fórmula E utilizan baterías compactas de 38,5 kWh (que aumentan a ~55 kWh en Gen 4), los vehículos eléctricos de carretera de Porsche emplean unidades más grandes de 108 kWh en el Cayenne. La diferencia no se trata de una tecnología de carreras inferior; se trata de optimizar para diferentes prioridades. En la pista, la eficiencia y el peso son primordiales, mientras que los coches de carretera deben equilibrar la autonomía con la practicidad.

A pesar de esto, Porsche aplica las lecciones de reducción de peso de la Fórmula E a sus vehículos eléctricos, centrándose en la ubicación de la batería, los sistemas de refrigeración y el embalaje general. El Cayenne Electric, con 5,831 libras, demuestra que el peso sigue siendo un desafío, pero Porsche continúa dándole prioridad.

La refrigeración líquida del motor eléctrico, tal como se utiliza en la Fórmula E, es otra conclusión clave. Según Modlinger, este método reduce el peso y mejora el rendimiento a largo plazo en comparación con la refrigeración por aire tradicional.

Software: la ventaja infravalorada

Más allá del hardware, el éxito de Porsche depende del software propietario. Si bien las regulaciones de la Fórmula E estandarizan la aerodinámica y los motores, el software exclusivo desarrollado internamente brinda a cada equipo una ventaja. Esta tecnología controla el frenado regenerativo, la respuesta del acelerador y la recuperación de energía. Adaptado al uso en carretera, mejora las prestaciones de vehículos como el Taycan y el Cayenne.

El futuro de la Fórmula E: cerrando la brecha

Porsche pretende reducir aún más la brecha de rendimiento entre la Fórmula E y la Fórmula 1. Actualmente, los autos de F1 son aproximadamente un 18 por ciento más rápidos en los mismos circuitos, pero la Fórmula E está cerrando esa brecha rápidamente.

La serie enfrenta desafíos, incluida la retirada de fabricantes de automóviles como Audi y Mercedes-EQ después de breves mandatos, junto con una incertidumbre más amplia en el mercado de vehículos eléctricos. Sin embargo, Porsche sigue comprometido y considera que la Fórmula E es una plataforma crucial para dar forma al deporte del motor eléctrico.

“Si quieres estar activo y dar forma al deporte del motor eléctrico, aquí está tu lugar”.

La inversión de Porsche en la Fórmula E no se trata sólo de ganar carreras; se trata de acelerar la evolución de la tecnología de los vehículos eléctricos, garantizando que las innovaciones nacidas en las pistas se traduzcan en vehículos eléctricos mejores, más eficientes y de mayor rendimiento para los consumidores.