Ford está recurriendo a Renault en busca de nuevos vehículos eléctricos (EV) a medida que sus ventas de turismos en Europa siguen cayendo bruscamente. La medida, confirmada por el director ejecutivo de Ford, Jim Farley, tiene como objetivo inyectar nuevos modelos en una línea cada vez más reducida mientras la compañía lucha por competir con rivales establecidos y fabricantes de automóviles chinos en rápido crecimiento.
La huella cada vez menor de Ford en Europa
La participación de Ford en el mercado europeo de turismos nuevos ha caído a sólo el 2,8% en los dos primeros meses de 2024, una caída del 20,3% año tras año hasta 55.025 unidades. Esta disminución se produce después de la descontinuación de modelos clave como el Focus, Ka, Fiesta y Mondeo, lo que dejó a Ford dependiente de los crossovers (Puma y Kuga) y ofertas de nicho como el Mustang.
Esto no es sólo una caída temporal: la pérdida del Focus, que alguna vez fue un compacto muy popular, representa un golpe significativo a la presencia de Ford en el crucial segmento de tamaño pequeño y mediano. Si bien los nuevos vehículos eléctricos como el Explorer y el Capri no han revertido la tendencia, Ford ahora pone sus esperanzas en los vehículos eléctricos basados en Renault cuyo lanzamiento está previsto para principios de 2028.
La asociación Renault: ¿una solución provisional necesaria?
Los dos próximos vehículos eléctricos se construirán sobre la plataforma Ampere de Renault, la misma arquitectura que sustenta modelos como el Twingo, el 4 E-Tech Electric y el 5 E-Tech Electric. A pesar de depender de la tecnología de un competidor, Farley insiste en que los coches conservarán una “arrogancia” exclusiva de Ford Europa. Esta estrategia pone de relieve la desesperada necesidad de Ford de nuevos productos para contrarrestar sus pérdidas.
La medida no está exenta de riesgos. La brecha en la línea de Ford se extenderá por dos años mientras se desarrollan los modelos basados en Renault, dando a los rivales tiempo suficiente para consolidar aún más sus posiciones.
El auge de la competencia china
Ford no sólo está perdiendo terreno frente a gigantes europeos como Volkswagen, Stellantis y Hyundai. Los fabricantes de automóviles chinos están ganando terreno a un ritmo alarmante. BYD obtuvo una cuota de mercado del 1,9% con 36.069 matriculaciones en los dos primeros meses, mientras que SAIC alcanzó el 2,1% con 41.454 unidades.
Los fabricantes chinos están inundando el mercado europeo con nuevos modelos y, al ritmo actual, podrían superar a Ford antes de fin de año. La ausencia del Focus hace que Ford sea particularmente vulnerable a este desafío.
¿Qué quiere decir esto?
La dependencia de Ford de los vehículos eléctricos de Renault es una señal de debilidad en un mercado que cambia rápidamente. Queda por ver si estos vehículos podrán revivir la suerte de la empresa. El sector comercial sigue siendo un punto brillante para Ford, pero en el segmento de pasajeros, la supervivencia depende de la rapidez y eficacia con la que pueda adaptarse a un panorama cada vez más competitivo.
La estrategia es una apuesta, pero Ford no tiene otra opción: sin un desarrollo agresivo de productos, su presencia en Europa seguirá reduciéndose.






















