El mito del “coche volador” ha muerto. Esta startup ofrece una interacción real entre humanos y máquinas.

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Olvídese del sueño caricaturesco de un jet personal de las historietas de los años 60. La realidad de la evolución automotriz no se parece a Los Supersónicos. Parece Software République. La startup tecnológica francesa ha estado desarrollando silenciosamente un prototipo que redefine cómo los humanos interactúan con las máquinas, yendo más allá de simples comandos de conducción hacia algo mucho más intuitivo.

No eligieron un laboratorio tranquilo para la revelación. Eligieron Viva Technology 2023. ¿Por qué? Porque la cumbre tecnológica con sede en París es donde el mundo observa qué startups realmente lanzan productos y cuáles simplemente presentan diapositivas. Para Software République, el salón fue el escenario perfecto para demostrar su resultado.

La propuesta central no se trata de desafiar la gravedad. Se trata de nuevas interacciones entre hombre y máquina. El equipo ha creado un sistema que anticipa la intención. Escucha. Observa. El objetivo es eliminar la fricción de las interfaces tradicionales. No le dices simplemente al coche adónde debe ir. El automóvil comprende dónde debe estar antes de articular completamente el destino.

Este enfoque cambia el enfoque del transporte a la experiencia. El prototipo mostrado en VivaTech no era sólo una computadora rodante. Fue un diálogo. Un circuito de retroalimentación continua entre el conductor y el dispositivo.

“Aprovecha el salón Viva Tecnología 2023 para dar a conocer el resultado de su trabajo.”

La presentación destacó un cambio significativo con respecto a las pantallas de información y entretenimiento estándar. En lugar de tocar o deslizar el dedo, los usuarios interactúan mediante lenguaje natural y señales de comportamiento. El sistema aprende. Se adapta. Reduce la carga cognitiva.

Para los entusiastas cansados ​​de ver los mismos diseños de pantalla táctil en cada nuevo vehículo eléctrico, esto ofrece una idea de lo que sucede cuando el software toma el control de la experiencia del usuario. El “coche volador” sigue siendo una fantasía. ¿Pero el coche que realmente te entiende? Ya se está construyendo en París.

Más allá del llavero: cómo el concept car H1st lee sus datos biométricos

Olvídate de tu llavero. Olvídate del smartphone en tu bolsillo. El concept car H1st no necesita que lleves nada.

Simplemente sabe quién eres.

Mediante una combinación de reconocimiento facial y postural, el vehículo identifica a su propietario a una distancia de hasta seis metros. Sin golpecitos. Sin desbloqueo. Usted camina, el automóvil compara su forma de andar y su rostro con los datos biométricos aprendidos durante su primera sesión y le otorga acceso. El motor arranca.

Esto no es magia. Es una suite de veinte funciones diseñada para eliminar la fricción entre humanos y máquinas. El H1st es menos un automóvil y más un centro de datos rodante que tiene ruedas.

El sonido de la eficiencia

En el interior, la experiencia se organiza a través del audio. Dieciséis parlantes llenan la cabina, pero no son sólo para música de alta fidelidad. Forman parte de un sistema holístico de gestión ambiental.

Pero el verdadero foco de la ingeniería está en otra parte. Salud de la batería. Autonomía. Ciclos de carga.

El sistema monitorea el estado de salud de la batería en tiempo real. Optimiza la autonomía en función de los patrones de conducción. Y alude a las capacidades V2G (Vehicle-to-Grid), que permiten al automóvil potencialmente enviar energía a la red cuando está parado.

No se trata sólo de llegar más lejos con un cargo. Se trata de tratar la energía como un recurso dinámico, no como un tanque estático.

Primera visión humana: seguridad predictiva

La seguridad en la carretera siempre ha sido reactiva. Frenas porque ves la luz roja. Conduces porque ves el obstáculo.

El H1st cambia ese guión.

Human First Vision es el nombre de su conjunto de sensores. No se trata solo de cámaras. Es una red de sensores y cámaras que alimentan datos a una IA integrada.

La IA no sólo ve. Predice.

La IA analiza los datos en tiempo real para emitir alertas predictivas incluso antes de que un peligro se materialice por completo.

Si el automóvil detecta a un peatón a punto de salir o un vehículo que cambia de carril de manera errática, no espera a que el rumbo de la colisión sea matemáticamente seguro. Advierte. Incluso puede reaccionar.

Este sistema funciona constantemente. Vigila el camino. Vigila la salud del conductor. Vigila los signos vitales del propio coche.

Privacidad en un mundo conectado

Aquí está el truco.

Para reconocerte a seis metros de distancia, el coche recopila datos. Escaneos faciales. Análisis de la marcha. Métricas de salud.

¿A quién pertenecen esos datos?

El H1st trata la seguridad de los datos como una característica central, no como una ocurrencia tardía. La información biométrica necesaria para la identificación está protegida. El objetivo es una autenticación confiable, no un capitalismo de vigilancia.

Este concept car es un laboratorio sobre ruedas.

El fabricante de automóviles francés Renault (implícito en el contexto de “constructeur français”) está utilizando el H1st para probar tecnologías que probablemente llegarán a los modelos del mercado masivo. ¿La entrada biométrica? ¿Las alertas de seguridad predictivas? ¿La integración V2G?

Ya vienen.

Quizás no te guste entregar tu llave. O quizás te guste no tener que buscarlo en el bolsillo de tu abrigo mientras llueve.

Una cosa está clara. La era del conductor pasivo está llegando a su fin. El coche empieza a prestar atención.

Software Republic: la startup tecnológica ágil de Renault

La aceleración digital y la transición a los vehículos eléctricos han cambiado las reglas. Renault apuesta por la velocidad. Lanzaron Software Republic, una startup de alta tecnología diseñada para acelerar nuevas funciones automotrices. Este no es un departamento de TI interno. Es una empresa conjunta con pesos pesados ​​como Thalès, Atos y Dassault Systèmes.

Los resultados se muestran en el concept car Human First Vision. Ese coche se construyó en sólo seis meses. Sólo tomó dos años construir el equipo. Alrededor de un centenar de personas. Este es un equipo reducido para un concepto de automóvil a gran escala.

La estrategia del gemelo digital

¿Cómo se reduce el tiempo de desarrollo a la mitad? Engañas a la física. El equipo no empezó con chapa. Comenzaron con un gemelo digital.

“El equipo creó un doble digital para desarrollar tecnologías de forma virtual, libres de las limitaciones del mundo real como el tiempo o la física”.

Este enfoque les permitió iterar rápidamente. No hay que esperar a los proveedores. No hay que esperar a que se curen los prototipos. Podrían probar las interacciones del software en el vacío. Una vez que el código funcionó, lo tradujeron a un vehículo físico para su revelación pública.

Diseño centrado en el ser humano

La atención no se centró en los caballos de fuerza. Estaba en el conductor. El objetivo era hacer del coche una extensión del ser humano. No es una máquina que conduces. Un socio con el que interactúas.

Los recursos asociados de Thalès y Dassault Systèmes proporcionaron la fuerza computacional. El resultado es un vistazo a cómo podrían pensar los futuros Renault. Rápido. Flexible. Primero el ser humano.